I-legal

Ensamble mixto
2019
Medidas variables

I-LEGAL parte de una fractura en el lenguaje: al separar el término, la obra señala que “lo ilegal” no es una condición intrínseca, sino una categoría construida. La instalación reúne una serie de ensamblajes donde los límites entre lo permitido y lo prohibido se vuelven inestables.
La operación consiste en infiltrar el Psilocybe cubensis —asociado culturalmente a la ilegalidad— en formatos socialmente legitimados como cajas de chocolates, blísteres farmacéuticos, botellas de licor o cigarrillos industriales. En paralelo, la pieza pone en evidencia la normalización de sustancias como el alcohol, el tabaco, el azúcar o ciertos medicamentos, cuya circulación está protegida por marcos comerciales y jurídicos, pese a sus documentados efectos adversos.
Este desplazamiento genera un cortocircuito perceptivo: el espectador reconoce dispositivos de consumo cotidiano, pero su contenido desestabiliza la lectura automática; En esa fricción emerge el núcleo conceptual de la obra: la línea que separa medicina, alimento, vicio y droga no es fija ni exclusivamente científica, sino cultural, económica y política.
La instalación no romantiza el consumo ni formula una apología; cuestiona la arquitectura de legitimidad que determina qué puede exhibirse y qué debe ocultarse. Al integrar el hongo en los dispositivos de consumo masivo, lo convierte en espejo crítico de una clasificación social mutable.
I-LEGAL señala así la fisura entre evidencia científica y construcción normativa, proponiendo una revisión de los criterios que sostienen nuestras nociones de riesgo, valor y legalidad.

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