las huellas del rastrojo

Fungigrafias
Esporas de Psilocybe cubensis entre vidrios sellados
2018–2020
40 × 50 cm

Las huellas del rastrojo parte de la observación de un proceso silencioso y esencial: la descomposición. El rastrojo —frecuentemente entendido como residuo— es, en realidad, una trama activa de transformación biológica donde hongos y microorganismos que degradan la materia orgánica y sostienen el ciclo vital.La obra se centra en la función ecológica del Psilocybe cubensis como hongo saprófito y traslada su proceso de esporulación al espacio expositivo; millones de esporas son depositadas entre cristales sellados, preservando la huella de un acontecimiento efímero que en su entorno natural estaría destinado a dispersarse.Cada pieza detiene ese instante biológico y lo convierte en imagen, Lo que en la tierra cumple una función regenerativa, en la sala se vuelve experiencia contemplativa.
El resultado no es dibujo, pintura o grabado: es una Fungigrafia, un procedimiento plástico específico en el que la naturaleza no es representada, sino convocada como agente productor de forma.La técnica —depurada a lo largo del tiempo— permite fijar las esporas sin alterar su presencia material, haciendo de la práctica un modo de pensamiento. La serie propone una ética de la atención: reconocer la potencia de lo minúsculo y resignificar aquello que suele considerarse desecho.
Aquí, la naturaleza no es ilustrada; deja su propio rastro como lenguaje.

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